• rojo de sangre

    From Equis@TEMP to ** ALL ** on Thu Oct 23 03:23:00 1997
    SANGRE SECA

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    Est£pido era lo £nico que se repetĦa en mi mente. Ahora bajaba, claro. Dos cuadras de la casita y bajaba pensando en lo est£pido que habĦa sido todo,
    casi a saltitos porque la pendiente era demasiado brusca como para correr. DeberĦa tener baranda pensaba. Pero nada de lo que hiciese tenĦa que ver con
    lo que habĦa ocurrido, era simplemente olvidarlo, dejar de lado la mitad de
    la existencia y hacer como si nunca hubiese pasado algo, nada o todo. No
    estaba asustado. Si la calle hubiese estado un poco m s obscura entonces
    talvez me hubiese preocupado. Pero no era eso a lo que me referĦa, solo
    trataba de desviar mi atenci˘n a prop˘sito para no tener que ir pensando
    todo el camino, en la micro, luego por la calle otra vez, y finalmente
    frente al departamento.

    ConocĦa todas las mentiras en las que pudo haberme metido. No. CreĦa conocer todas las est£pidas mentiras en las que alguna vez pudo haberme involucrado. Pero era todo o nada. Si francamente, nunca pude saber cu ndo
    me mentĦa o cu ndo era abierta conmigo si no fuera porque ya se las conocĦa todas o porque creĦa conocerlas todas. Su forma de actuar, su caminar tan lento, su voz serena y tranquila casi maternal, pero tan refinadamente excitante que me intranquilizaba y me hacĦa enfurecer hasta el punto de girarme, dar la espalda, gritar su nombre o un tronante ­basta!. De todas formas, los disgustos eran olvidados. Era ella quien me hacĦa olvidar y era ella quien me disgustaba m s. De tarde en tarde, entre paseos cortos y conversaciones absurdas, charlas totalmente antiproducentes donde hasta el d˘lar era una excusa para diferir y chocar y pelear otra vez, tenĦamos
    momentos de amistad, nos mir bamos, nos d bamos vuelta, nos tendĦamos sobre
    la cama o jug bamos colgando por el balc˘n. Era eso precisamente lo que nos mantenĦa atados ¨era eso?. Por un momento, ‚ramos felices, s˘lo pensaba en
    mĦ y era feliz, no porque estaba a su lado, sino porque estaba a su lado y
    no tenĦa ganas de marcharme, de golpear la puerta al salir, de gritarle en
    la cara todas las porquerĦas que se juntaban y se atoraban -se atoran- en la cabeza, y no perdĦa el control sino que se lo cedĦa a ella, dejaba mis manos
    en las suyas y esperaba solo que apretara un poco para seguirla hasta el fin aunque sabĦa que no llegarĦa tan lejos, ni ella me soportarĦa tanto. Aunque
    a veces me sentaba a verla dormir y pensaba en que sĦ, en que ella podrĦa
    dar todo por mi, en que en el fondo de su ser me amaba, tan diferente como
    yo creĦ alguna vez amarla y con m s intensidad, y que no podrĦa vivir sin
    mĦ, y yo que del otro lado de la pieza jam s serĦa capaz de dar nada por
    algo o por alguien sino por mĦ, que jam s podrĦa amarla como ella me amaba a mi, nunca con la misma fuerza. Pero el pensamiento dura poco, se evapora y desvanece y no queda rastro de que alguna vez estuvo ahĦ, y tenĦa que conformarme con tenerla, con estar con ella aunque no fuera todo el tiempo, pero sabiendo que era el £nico aunque talvez no lo era.

    Y todo ese tiempo s˘lo el momento era lo que me importaba, como siempre habĦa sido, s˘lo estar ahĦ sentado frente a la cama sintiendo su ronronear entre las s banas mientras yo hacĦa un esfuerzo por no aburrirme y me
    quedaba mir ndola en silencio esperando que todo pasara y el instante se
    fuera porque sabĦa que volverĦa ma¤ana y podrĦa repetirlo. Y me gustaba
    estar inm˘vil dentro de su vida, poder pasear por el departamento, usar la cocina como si fuera mi cocina, preparar un caf‚, irme de vez en cuando y no avisarle y volver tarde con las manos vacĦas sin que pudiera esperar nada de mi, como yo no esperaba nada de ella, ni siquiera un reto, ni un discurso.
    Pero no era eso lo que nos mantenĦa juntos realmente y no lo sabĦa, tampoco
    lo s‚ bien ahora. Me gustaba pensar que podĦa ir y venir todo el tiempo, que
    la podĦa dejar esperando y olvidarme que existĦa sin olvidar que realmente existĦa. Estar en sus brazos y soltarla, dejarla, rechazar sus palabras susurradas en mi oĦdo, mi nombre lento y h£medo en mi cabeza, sus risas
    alegres con su cara de ni¤a inocente, volver la mirada cuando me buscaba con sus ojos, despreciarla, eso era todo para mi, era todo para ella, y al mismo tiempo no era nada, porque no significaba nada, nunca nos llevaba realmente
    a alguna parte, nunca pas˘ realmente. Entonces qu‚ era. Era s˘lo un juego,
    un lenguaje de signos y formas bizarras que nos ponĦan a prueba, que nos
    hacĦan llegar al lĦmite de la tolerancia. Pruebas que nos ponĦamos los dos,
    o yo. Porque al final, era yo el que pensaba todo esto y no ella, era yo
    quien se cansaba y se iba y no avisaba y no volvĦa.

    --- Sigue en el pr˘ximo mensaje.

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