• Sangre Seca, 3/3

    From Equis@TEMP to ** ALL ** on Thu Oct 23 03:23:00 1997
    Sangre Seca

    (Continuaci˘n)

    ------------------------------------------------------

    Y llor˘ por fin. SĦ, definitivamente llor˘, carg˘ sus ojos de l grimas, una por cada decepci˘n, sentĦ su voz romperse en pedazos y mezclarse con los de
    su coraz˘n, pasar sus manos por mi cintura, su pelo bajo mi ment˘n mientras susurraba cosas que ya no querĦa oĦr aunque en el fondo sĦ y con todo mi
    ser, pero que debĦa olvidar, dejar de lado, ignorar que ocurrĦa y desviar
    ese torrente que sentĦa venir dentro de mi y que luchaba por salir, que contenĦa con tantas fuerzas como podĦa, sabiendo que no podrĦa seguir, que
    no podĦa dejarlo a la suerte, que tenĦa que controlarlo, con mente frĦa,
    s˘lo con la mente, como una m quina. Pero estaba destrozado, como el resto
    de mi vida. Tirado sobre la cama recordaba todo con detalle, con desesperado arrepentimiento. Las luces afuera mojaban mis ojos y me tranquilizaban por
    un momento. Toda la ciudad se reducĦa a puntos de colores blanco y  mbar, y
    al murmuro de bocinas lejanas que subĦan hasta el departamento casi
    exhaustas, prolongando a£n m s mi sufrimiento, mi dolor, mi torpeza, mi
    agonĦa deliberada que me habĦa creado y que insistĦa en mantener y alimentar hasta hacerla insufrible. Pero no podĦa pedir otra cosa. La habĦa amado
    tanto, que olvid‚ que ella tambi‚n tenĦa sentimientos. La habĦa amado tanto
    y ahora reci‚n me daba cuenta de ello. Todo el tiempo con esa incertidumbre
    y yo no la consider‚. Y ahora me habĦa quedado solo, con las manos atadas a
    las suyas como un ni¤o, esperando el momento en que ya no pudiera dar m s,
    el momento en que explotara yo, o ella, o los dos, en fin. Todo lo que quise siempre fue un poco de libertad, y cuando la tuve no supe que hacer,
    mientras ella, lo £nico que pidi˘ fue un poco de cari¤o, un soporte, un
    amigo que la escuchara y la entendiera como yo, pero no asĦ verdaderamente porque en realidad jam s pude entenderla, por eso pele bamos, aunque no lo dijera directamente, talvez nunca estuve de acuerdo con ella y por eso nos alej bamos tanto, ni siquiera fui capaz de decirlo, de reprocharle sus fantasĦas, de negarla alguna vez, aunque en el fondo la negaba siempre. Y
    nunca me tuvo realmente, estuvimos tan cerca de ser uno y a veces si lo
    ‚ramos, pero era s˘lo un instante, un respiro, un segundo eterno que s˘lo
    cavĦa en un recuerdo para siempre, algo que s˘lo los dos poseĦamos, que era nuestro, £nico, pero que no podĦamos perpetuar, que se iba, como todo lo que vivimos, se acababa y quedaba ahĦ, en el pasado. Por eso ahora, sobre la
    cama desecha, estaba todo lo que quedaba, todo lo que tenĦa yo, el £nico recuerdo que podĦa guardar de lo que alguna vez fuimos, y de lo que pudimos ser. Entre mis dos manos tom‚ la s bana blanca y la pas‚ por mi cara, aspir‚
    su perfume y sentĦ su piel pasando por mi mejilla, como antes, como siempre.
    La sangre seca parecĦa lamentarse con ironĦa y me hacĦa recordar y olvidar, alterando el pasado con mis propias fantasĦas, haciendo que los recuerdos parecieran m s fant sticos a£n, secuencias interminables de conversaciones,
    de caminatas largas y sin rumbo que daban vuelta mis sentimientos y los
    ponĦan en mi contra, fragmentando la £ltima vez, destruyendo lo poco que
    tenĦa de raz˘n en mi cabeza. VolvĦ la vista hacia el ventanal del balc˘n y observ‚ la urbe. Desde arriba se puede creer que todo es tan f cil, que tan s˘lo son seis pisos, tan s˘lo quince metros hasta el fin. Pero no era eso,
    lo que debĦa hacer estaba mucho m s claro a£n, pero no lo habĦa pensado todavĦa.

    Me revolvĦa el est˘mago pensando en lo que habĦa en el resto de mi, como si
    dentro de mi conciencia pudiera encontrar algo que realmente me hiciese
    temblar como alguna vez tembl‚ junto a su cuerpo. Vueltas y vueltas, el
    calor sofocante del arrepentimiento me ahogaba y agotaba mis salidas,
    mientras me revolcaba entre las s banas de la solitaria cama pensando en
    algo, cualquier cosa, una excusa, una vil y astuta mentira... No s‚ bien
    que. Pero cualquier cosa que intentara serĦa vana. Toda esta locura
    disfrazada de carrusel no me llevaba a ning£n lado y yo sabĦa que era asĦ,
    que estaba ahĦ pero no estaba en ning£n lado, que ya estaba perdido, que no habĦa caso, que detente porque estas sin control, que eso no, no estas bien, tranquilĦzate, al‚jate de mi, que no me siento bien y me estas lastimando y
    no es mi culpa, que lo siento pero no me doy cuenta, que h blame, mu‚vete,
    no me mires asĦ, h blame... Y eso era todo. O m s bien, ahĦ acababa todo y empezaba nada, que es todo lo que vino despu‚s, la nada. Un vacĦo repugnante
    y cruel como todo lo que siempre fui, una mente genial que distorsionaba
    todo su entorno y lo adecuaba a su parecer, que inventaba distintas personalidades y que jugaba con el alma pura de los dem s. Siempre fue asĦ. Toda mi vida fue un juego, un diab˘lico perfecto juego. Y junt‚ muchas experiencias, tuve todas las salidas para cerrar, quise amar pero el odio estuvo primero y se neg˘ a ceder, a dejarme vivir. Y yo s˘lo pedĦ un poco,
    es todo, vivir un poco, como el resto, como la se¤ora que cruza la calle
    cinco pisos m s abajo mientras yo cuelgo del balc˘n, como los del
    apartamento de al lado que discuten porque sus hijo a£n no llega y ya es
    tarde y la obscuridad es peligrosa. Pero se equivoca se¤ora, la gente es m s peligrosa. Son los pensamientos los m s temibles enemigos, y es todo tan irracional como diab˘lico. Todo lo que esta aquĦ alrededor son tan s˘lo juguetes creados por alguna mente insana y desquiciada que s˘lo quiso jugar
    un poco, como yo. Porque yo s˘lo querĦa jugar, yo si la querĦa, es verdad,
    yo fui feliz y la quise mucho, yo tom‚ un poco, y de vez en cuando, s˘lo a veces, cambi‚ el orden, cambi‚ los papeles. Pero nunca supe bien c˘mo debĦa llegar al final, nunca supe c˘mo debĦa manejarlo todo, nadie puede saberlo,
    no se puede, no hay reglas, no hay nada, porque todo es una mentira, un
    juego infantil de ancianos ni¤os torpes que hacen trampa y se enojan como todos. Y yo estuve ahĦ metido, jugando a que ganaba lo £nico que no podĦa apostar, apretando su inocencia, su car˘tida en mis dedos, como un desgarro,
    su alma, su suspiro m s intenso. Y ya es tan tarde, tan difĦcil de entender como el instante en que decidĦ todo, la carrera desenfrenada hasta el auto,
    su auto, el llevarla hasta la casita abandonada all  arriba, cuatro cuadras
    de la avenida, el lugar que supuse en mi demencia, perfecto. Tan tarde, tan obscuro que cuando amanezca ya no deber  haber nada, por eso me suelto,
    porque no hay quien pueda decidir, menos por mi. Por eso dejo todo, porque trato de huir, como si la culpa se fuera a quedar arriba, en el
    departamento, como si pudiera ganarle al dolor, viajar m s r pido, dejarlo
    todo atr s. Como si no supiera que estoy loco, que todo fue un error, que
    todo fue tan r pido que no tuve tiempo para pensarlo, aunque talvez sĦ,
    talvez lo pens‚, y entendĦ, pero no quise frenarme y lo dej‚ pasar, como
    ella lo dej˘ pasar. Y todo fue tan est£pido, que s˘lo se repetĦa en mi mente como si me reprendieran, como si alguien me acusara, como si alguien en esta tierra pudiera decir que toda la culpa es mĦa, que yo soy el £nico
    responsable, que no me bast˘ con acabar con mi vida, tenĦa que tener a
    alguien esperando por mi all , qui‚n sabe d˘nde.

    FIN

    ---------------------------------------------------------
    Vi¤a del Mar, Chile. En el umbral del pasado (???)

    ___ X.......BW/386 2.30