• "Perdido", de Daniel Salz

    From MHS:Horacio Daniel Massim@TEMP to Todos on Mon Feb 23 07:11:00 1998
    De: Horacio Daniel Massimino 4:901/134.0
    Fecha:19 Feb 98 20:25:44
    ­Hola Todos!



    Perdido


    Cuando te diste cuenta de que te hab¡as perdido, hiciste todo lo que le hab¡as visto hacer al sargento John Wayne, perdido a su vez en una pel¡cula
    de guerra: recorriste un c¡rculo que cortara en dos mitades el camino que ya hab¡as recorrido.

    Para orientarte s¢lo ten¡as una referencia: las rodilleras de Amadeo
    Carrizo expuestas en la vidriera de la Casa Colorada. Pero no aparec¡an por ninguna parte. Sin dar el brazo a torcer trazaste un segundo c¡rculo
    caminando en direcci¢n opuesta.

    ¨Alvear? ¨Maip£? ¨Lima? ¨Catamarca? Y as¡ fue como, mientras tu coraz¢n ejecutaba desacompasadamente una melod¡a que nunca hab¡as escuchado,
    apareciste por arriba de la calle San Mart¡n.

    ¨Esa era verdaderamente la ciudad? ¨Ese era el centro? ¨La gente?

    En la calle San Mart¡n flameaban enfiladas enormes bombachas de mujer y si colocabas 10 centavos en la ranura de la m quina de un bar pod¡as escuchar a
    la orquesta de Hugo Forestieri.

    Fue en ese momento en que los viste. Ah¡ estaban, parados en la puerta de
    El Crack - los pantalones m s famosos del interior de la rep£blica, unos pantalones a rayas verticales grises y negras que med¡an tres metros de
    altura y que terminaban donde tendr¡a que haber comenzado la camisa. En realidad no surgieron, aparecieron, estaban ah¡ y la verdad es que jam s
    hab¡as visto nada tan extraordinario.

    Luego, s£bitamente, los pantalones se movieron, abandonaron la puerta del negocio, caminaron por un instante dentro de la plenitud del sol y se
    perdieron en direcci¢n al mercado despu‚s de cruzar la calle Humberto
    Primero.

    Pod¡as haberte puesto a llorar desconsoladamente para que alguien se
    hiciera cargo de tu suerte. Pero, ya se sabe, los ni¤os no lloran. Lo que hiciste, en cambio, fue salir corriendo detr s de aquellos pantalones bamboleantes que no ten¡an piernas adentro, que no ten¡an ning£n hombre adentro, pero que lo mismo caminaban. No los encontraste.

    La historia sin embargo se qued¢ con vos y meses m s tarde segu¡as
    hablando de ella con tu voz de hombrecito, justo antes del anochecer y antes
    de la cena.

    Pantalononones, dec¡as, pantalononones, mientras la luna de la ciudad se agitaba lejos, en el centro, como un caramelo irritado.


    Daniel Salzano


    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ Extra¡do de la Columna "Qui‚nes y cu ndo" del s bado 29 de noviembre de 1997 del diario La Voz del Interior, C¢rdoba, Argentina. Copyright (c) La Voz del del Interior ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ


    Saludos,
    Horacio

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    * Origin: Ap£rese: Losada edit¢ Op Oloop y ­Estafen! de Filloy (4:901/134) SEEN-BY: 90/0 15 23 95 2001 823/1 900/111 134 138 140 300 309 358 400
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